Hablar de internet hoy en día
es casi tan común como discutir que se piensa cocinar para la cena de ese día;
las redes sociales, los portales de búsqueda, la investigación de datos y documentación
de acontecimientos, se vuelven cada vez con más fuerza un rubro más de la vida diaria.
La tecnología y el navegar
por internet pasan de ser un lujo a formar parte de una sociedad que cada vez
se hace más dependiente de ella, la invasión de computadoras, teléfonos inteligentes
y todo tipo de dispositivo móvil que permita la conexión a la red se vuelve una
expansión de nosotros, creando inclusive adicciones, ante el apego tan grande a
ellos.
El libro de Nicholas Carr, “¿Qué
está haciendo Internet con nuestras mentes? Superficiales.” Nos habla de los
cambios, que las computadoras y el internet, está causando en la mente de los
seres humanos, que conforme pasa el tiempo se están mal acostumbrando a obtener
la información que desee de manera rápida y fácil, y lamentablemente en ocasiones,
sin prestarle la atención necesaria.
Nos habla del tiempo, de
los grandes inventos, inventos que cambiaron la forma de pensar que marcaron
pensamientos e ideas, esa necesidad del
hombre por crear aparatos cada vez más sofisticados para su bienestar, la comparación
de las redes neuronales del cerebro como el cableado dentro de una computadora
que sintetiza y realiza procesos, que se adapta según las necesidades del
individuo, que guarda recuerdos, como la memoria, en fotografías y archivos
digitales.
Nos habla de la escritura, de los libros, de
que antes para poder adquirir un conocimiento debías acudir a ellos, leer,
comprender, concentrarte en aquello que estabas buscando, Mientras más acceso a
libros más era su deseo por aprender. La escritura y la lectura se convirtieron
en un gran medio de expresión que inspiraban a nuevas ideas y a diferentes
formas de pensar. El cerebro creaba esta capacidad de búsqueda e investigación,
pero pareciera ser que hoy en día mientras la tecnologías y sus herramientas se
van actualizando y abarcando más aspectos de la vida social, los hábitos como
la lectura van quedando de lado, creyéndolos inclusive como anticuados, con el
acceso a la información, de cualquier tipo, cada vez más fácil y sin
complicaciones, las personas han empezado a desviarse de sus objetivos, el
lograr concentrarse en una sola tarea les resulta en ocasiones difícil con
todos aquellos distractores que la red presenta. Quien no se ha reído viendo imágenes
en las redes sociales, que recitan cosas como “Internet, suelta este cuerpo
trabajador”, quien no ha mirado chicos de secundaria que abren Wikipedia, y
copian el texto entero y sin mirar un poco por encima lo que están imprimiendo.
Dentro del internet y en
los últimos años han ido tomando fuerza las redes sociales, sobre todo entre
los jóvenes que interesados en sus amigos y familiares, se enfocan tanto en sus
perfiles que, van perdiendo esa capacidad
de experimentar otras cosas más personales y sentimentales en vida propia por
decirlo así, convierten la palabra “online” en un modo de vida en el que
abarcan muchas actividades, descargar música, platicar, ver fotografías, comentar
estados, todos en una misma ventana, el computador, pero lo cierto es que aun
que variadas son las actividades que realizan dentro de la red, lo que se
retiene es lo mínimo.
Este
tipo de interacciones dentro de la red, cada vez son más notorias, de ahí se
justifican todas aquellas campañas que te dicen que despegues un ratos los ojos
del celular, y mires a tu alrededor, el cielo, el sonido de las aves, a quien
te acompaña… ¿Por qué no mejor platicar con esa persona sintiendo su presencia
junto a ti? En vez, de mirarla a través de
la fría pantalla del monitor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario