De qué hablamos cuando decimos “identidad”, existen varios tipos de identidad,
aquella que identifica a una persona, a un grupo, o a un país; en este caso
hablaremos sobre la identidad nacional, aquel lazo que las personas que
integran un país sienten hacia sus costumbres, tradiciones y símbolos patrios,
aquellos que se defienden al decir “yo
soy orgullosamente…”.
Pero, qué sucede cuando mezclamos, globalización, globalidad y globalismo
con la identidad nacional de un país… ¿se sigue conservando? Mientras el
globalismo nos habla de aquellos intereses políticos que si bien son de una
sola nación, una guerra por ejemplo, nos hace creer que los beneficios de ella
afectara a naciones aparte, la globalidad por su parte, trata al mundo como una
unidad, sin diferenciar características propias de cada nación; y por ultimo globalización
donde las grandes economías, las ideologías de las naciones y sus sociedades se
unen bajo el poder del dinero,
unificando gustos y manera de pensar, actuar y convivir.
Con estas vertientes, volvemos a la interrogante, realmente ¿Qué tanto de
la identidad de cada nación se conserva? Si cada vez llueve con mayor fuerza la
idea de unificar todo, cuando se da en las escuelas un idioma que conecta a
varias naciones, cuando las modas atacan en todos los países y se imponen dando
maneras de vestirse, pero resaltan en fechas conmemorativas lo orgullosos que debes de estar de tus celebraciones, parece inclusive contradictorio, tantas maneras de
ver al mundo, y tantos que quieren verlo como uno solo.
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